Dos años después de mi primer aborto espontáneo, me han informado que el motivo de los mismos es una alteración cromosómica que gracias a Dios, hoy en día, tiene solución.
Quizás sea incomprensible para algunos, pero yo al escuchar ese resultado me he sentido enormemente feliz y aliviada. Primero por tener una respuesta científica a mis preguntas, y segundo por tener una prueba palpable para callar a las tantísimas voces que consciente o inconscientemente me han hecho tanto daño durante estos últimos 2 años.
Deberíamos ser más humanos, más cautos y más respetuosos antes de hacer a una madre ciertas afirmaciones y más cuando son totalmente infundadas, más bien producto de nuestros propios miedos o desde la propia ignorancia.
Con un estudio cromosómico en la mano puedo hoy decir a aquellas personas que me dieron sus “consejos” que mis abortos no fueron por culpa de seguir dando la teta (aunque ya lo sabía, no tenía manera de demostrarlo), ni porque tenía un trauma emocional no resuelto, ni porque yo quería niña y eran niños, ni porque no eran buscados (siempre lo fueron), ni otras barbaridades más que ya es mejor intentar olvidar.
A modo de consejo- y me permito dar yo uno pues de tantos, variados y equivocados que me han dado a mi en este tiempo, creo que me he ganado la licencia para este- voy a decir que si conocéis a una madre que ha perdido un bebé (sea en la fase que sea de su embarazo) respetéis su duelo ya que cada uno tiene su particular forma de afrontar una pérdida y nadie somos quien para juzgar. Y por otra parte, no le digáis nada que no le diríais si quien hubiese muerto fuera su marido en lugar de su hijo:
- “Eres joven, ya tendrás más” tendrá a otro, pero ese lo ha perdido y es el que le duele;
- “Mejor ahora que no más adelante” mejor es no perderlo, ni ahora ni nunca.
-“Haz de cuentas que no ha pasado nada” no habrá pasado nada para ti, que no tienes sentimientos, pero yo he perdido una vida y toda la ilusión!!…
En fin, perlas como estas hay para escribir un libro, pero mejor pasar página y mirar hacia delante, porque lo que importa es que ahora sé con certeza que si queremos, podemos volver a ser padres.
Gracias a todas las personas que me han ayudado y respetado, en especial a Mari y Desi (no sois mis amigas, sois mis ángeles) y a mi marido por estar a mi lado siempre, haciendo que cada mañana tenga ganas de sonreír pese a todo (para siempre). Nerea, siento mucho el regalo genético que mamá te ha hecho, pero por suerte tiene solución y tú serás quien tenga que decidir tu opción cuando llegue el momento.
Gracias a “La cuna vacía”, a su autora y al foro, que me hablaron en mi misma lengua cuando lo necesité.
A los que no supieron comprenderme o respetarme, no les guardo rencor, pero confieso que hoy me he quedado muy a gusto.
Y para cualquier otra mamá que pase por un aborto espontáneo, que no dude en hablar conmigo si lo necesita. Hoy ya puedo hablar sin que me duela el alma, y nunca hay que cansarse de buscar tu respuesta.
¡¡Feliz fin de Septiembre!!